Son las cinco de la tarde de un día soleado y en la cancha de fútbol de la localidad El Progreso-Papalillo cuatro niños juegan a la pelota. Felices, parecen no cansarse nunca de correr. Esto es nuevo para ellos, porque aunque antes del incendio los vecinos proyectaban hacer una cancha, la iniciativa nunca se había concretado. Desde agosto, este espacio es una realidad para esta localidad y para Empedrado, gracias a Desafío Levantemos Chile y Coca-Cola Chile.

Además de la cancha, los niños de El Progreso hoy cuentan con una plaza de juegos.

Uno de los niños que corre incansablemente tras la pelota es Toñito. Su papá, Saladino Rebolledo, está feliz de que su hijo tenga dónde jugar. "Es un gran logro tener la cancha, porque los chiquillos se distraen. Antes mi hijo no salía a jugar, se la pasaba encerrado en la pieza viendo tele, y ahora ya empezó a salir y se entretiene mucho más. Además, se merecen esta alegría porque sufrieron mucho. A lo mejor no dijeron nada para no hacerle más daño a sus papás, pero sí lo pasaron mal. Yo vine con el Toñito el día después del incendio a ver nuestra casa y fue muy impactante verla toda quemada, la había comprado de segunda mano hacía 15 años y me había costado mucho trabajo. Pero me mantuve firme. Él quería llorar, pero lo abracé y le dije: 'hijo, no importa, la casa se quemó pero lo importante es que estamos los cuatro vivos. Podríamos haber muerto y Dios no lo permitió. Lo demás, lo material, se recupera. Vamos a luchar por recuperarlo’”.

Además de servir como entretenimiento y distracción para los más chicos, la idea es poder arrendar la cancha para crear ligas de adultos, jóvenes y niños. "Será nuestro nuevo punto de reunión. Es bonito lo que ha hecho Desafío y Coca-Cola, porque no han sido promesas, sino que hechos reales. Lo pasamos muy mal cuando nos quemamos, pero tuvo uno que otro beneficio y este es uno de ellos", dice Saladino. 

Saladino Rebolledo.

Jessica Núñez coincide con su vecino. Madre de Rodrigo y Edison, de 14 y 6 años respectivamente, está muy contenta de que sus hijos tengan un lugar de esparcimiento. Ellos van a la cancha todos los días después del colegio, además del fin de semana completo. "Les ha cambiado la vida tener este lugar. Antes estaban sufriendo mucho, tuvimos que dormir durante semanas en carpas. Fue traumático para ellos, pero ahora están más contentos. Además, a Edison los doctores lo encontraron con kilos de más, así que está bien que haga deporte", dice entre risas.

Jessica Nuñez