Setenta mil árboles y arbustos de más de 10 especies nativas crecerán en las próximas temporadas en las zonas afectadas por el incendio de enero pasado. Gracias a las gestiones de Coca-Cola y Desafío Levantemos Chile, se está desarrollando un plan de reforestación que involucra directamente a la comunidad: diez familias de la localidad de El Progreso-Papalillo serán las encargadas de reproducir las especies en invernaderos construidos especialmente para la crianza de estas especies, que posteriormente serán plantados en cuencas hídricas y quebradas. Para eso están siendo capacitados con charlas y talleres dictados por expertos.

Una de esas familias es la de Nancy Valdés, una dueña de casa que vive con su marido y su hija adoptiva, como ella misma la llama. Antes del incendio tenían árboles frutales y una gran variedad de plantas y flores, además de plantaciones de papas y arvejas. "Me encanta plantar y cuando se me quemó todo me deprimí mucho. Eso, sumado a una enfermedad que me apareció en las piernas, me tenía totalmente bajoneada. Ya no era la misma de siempre. Por eso, saber que voy a tener un vivero en mi propia casa y la posibilidad de contribuir a reforestar mi entorno es como una bendición y una terapia para mí. Siento que gracias a esto volveré a estar activa, como siempre fui", dice sonriente. 

Nancy Valdes.

Otra fanática de las plantas es Gladys Acuña, de 65 años, dueña de casa y madre de cinco hijos, quien junto a su marido Rosamel llegaron hace un año a vivir al sector después de toda una vida en Santiago. Querían disfrutar tranquilos de su jubilación, alejados del estrés y ajetreo capitalino. Paradójicamente, el lugar en donde creyeron que encontrarían toda la calma del mundo, se convirtió en uno de caos y angustia colectiva. "Venían nuestros hijos en febrero y ya teníamos todos los materiales para hacer una ampliación. Pero se quemó todo, salimos con lo puesto", cuenta Gladys, quien después del incendio vivió cuatro meses en una carpa.

Hoy, Gladys y Rosamel están muy entusiasmados no solo porque tienen una casa más grande y linda entregada por Desafío Levantemos Chile, sino también por el proyecto del vivero. "Nos encanta todo lo que tenga que ver con plantas, por eso cuando nos ofrecieron no dudamos en aceptar. Nos venía como anillo al dedo, era lo mejor que nos podría pasar", dice. Y su marido complementa esperanzado: "Va a ser muy bueno aprender, porque después podremos plantar otras cosas, como lechugas y cilantro, y quién sabe, en un futuro abrir un pequeño negocio. Estoy seguro de que nos iría bien, porque acá no hay dónde comprar verduras". 

Gladys y Rosamel.

Especies nativas como romerillo, chagual, espino, litre,  patagua, peumo y belloto del sur, serán las que crecerán en los viveros de Nancy, Gladys y otras ocho familias. Álvaro Sandoval, Presidente de la Fundación Núcleo Nativo, a cargo del proyecto, dice que para ver resultados hay que tener paciencia. "La manutención de los invernaderos y sombreaderos se hará en conjunto con los emprendedores, quienes tendrán que hacer un trabajo casi 100% práctico, de observación y evaluación permanente. Capacitarlos y empoderarlos tomará sólo unos meses, pero los resultados desde el punto de vista ecológico se demorarán un poco más, porque los cambios son lentos. Pero esta es una sinergia entre la naturaleza y la comunidad y eso, siempre, da frutos”.

Alvaro Sandoval y el grupo de viveristas de Santa Olga.