Dueñas de casa, compañeras, amigas, confidentes, mamás. Los roles y las labores de las mujeres son infinitos y, en algunos casos, incluyen también la gestión del emprendimiento propio. Llevar adelante un negocio no es sencillo. Por eso, contar con la ayuda de programas especializados, sin duda facilita la tarea.

Con el fin de perfeccionar el desempeño comercial de dueños y administradores de negocios de barrio en Chile - haciendo especial foco en mujeres que se dedican a estas tareas-  en 2012 Coca-Cola creó “Emprende Alto”.



Gracias a este programa de capacitación online gratuito, cientos de almaceneros del país aprendieron cómo obtener mayores beneficios de sus locales con herramientas que les permitieron mejorar su gestión administrativa. El curso se divide en tres módulos, que, de manera independiente, entregan una enseñanza distinta para aplicar en el negocio.

Ximena Espinosa, una de las beneficiadas por la iniciativa, es un claro ejemplo de progreso y superación.


 

Un libro con secretos

Ximena es administradora de Almacén Oeste, local con más de 45 años de historia. Ingeniera en Administración de Empresas decidió, hace una década, tomar las riendas del negocio de su mamá en lugar de hacer carrera en una empresa: “Crecer junto a mi madre era un tema. Además, por su ubicación, veía mucho potencial en este local”, dice.  

Ubicado en Santiago, en la calle Salvador Gutiérrez –en plena comuna de Cerro Navia– Almacén Oeste fue testigo de los cambios que Ximena implementó tras haber participado en el curso, tres años atrás: Emprende Alto te permite apreciar oportunidades que uno tiene, pero no ve por no estar informado”, señala la emprendedora que, si bien contaba con conocimientos básicos gracias a su carrera, reconoce que temas tales como la iluminación o el merchandising, fueron claves en las clases recibidas.

Para completar la capacitación, Ximena dedicó un mínimo de una hora al día a revisar el material de estudio y el manual que le hicieron llegar a su casa. “Era como un libro secreto de emprendimiento para vendedores más pequeños. Fue buenísimo por donde lo mirara. Esa información no te la pasan en ningún diplomado de ninguna universidad. El contenido es riquísimo”.

El curso se realiza por internet y tiene una duración de seis semanas. Dentro de cada módulo del curso las personas pueden elegir los contenidos que más les interesen según sus propias necesidades, y acceder a ellos a través de videos, animaciones, manuales de apoyo, ejercicios y actividades prácticas para realizar en su propio local. Además, existen tutores pedagógicos para acompañar el aprendizaje y asistencia telefónica permanente. En este programa pueden participar todos los dueños, encargados o colaboradores de negocios de barrio que quieran mejorar sus ganancias. La inscripción es muy simple y el curso es completamente gratuito.

La publicidad del negocio, por ejemplo, es uno de los temas relevantes desarrollados por Emprende Alto, del cual Ximena no tenía mayores conocimientos. De hecho, hasta hoy le siguen entregando materiales que buscan potenciar la imagen de su local y mejorar la exhibición de los productos. También la ayudaron en la instalación de una mampara de vidrio que permite una mejor vista al congelador.


 

“Me ayudaron con las notas de crédito para financiar la mitad de la construcción”, cuenta, pues el programa también se preocupa de que la mejora en la fachada del local pueda ser factible en caso de renovación. “A nivel del negocio, hubo muchos avances pero Emprende Alto va más allá, tiene que ver mucho más con lo estratégico. Quienes participamos hemos progresado, tenemos una visión más amplia para nuevos proyectos”.

Es tiempo de un cambio

“Uno de los contenidos del curso se refirió al ciclo de vida de una empresa. Actualmente tenemos que hacer un giro, y una buena opción es convertirnos en botillería”, relata Ximena, quien, tras cuatro meses de trámites y dedicación a los requerimientos adicionales que le exige la municipalidad, ya compró la patente necesaria para la venta de alcohol de la futura Botillería Oeste.

No sólo se está ocupando de este cambio, sino también de su otro negocio en Quilicura, “Donde Agustín”, que compró hace un año y medio y actualmente arrienda. “Lo abrí bajo los conceptos de Emprende Alto, tales como el ahorro energético y el diseño de paredes blancas”, explica.


 

Histórico en Cerro Navia

Con más de cuatro décadas en el barrio, Almacén Oeste tiene una vida propia que incluye anécdotas – de las buenas y las no tan buenas.

Como en todo negocio, hay muchos pros y contras. Uno de los mayores desafíos con el que la almacenera tiene que lidiar de vez en cuando, tiene que ver con los envases retornables, ya que sus clientes siempre se los piden prestados, pero cuesta un mundo que los lleven de regreso.

Entre dulces, útiles de aseo, fideos, lácteos y pan resalta el inconfundible logo de Coca-Cola en tres de sus variedades: Original, Light y Zero. En lo que se refiere a los envases, según la almacenera, “la mayor demanda es para los de vidrio, ya que acá siempre el factor clave es el precio”.

El camión distribuidor de Coca-Cola va dos veces a la semana para reponer productos, retirar envases y ofrecerle ofertas, aunque es ella quien fija los precios según la rotación. “Me manejo en ese tema”, asegura.

Al igual que Ximena,  en los distintos barrios de Chile cada día más almaceneros aprenden y se capacitan gracias al programa Emprende Alto, que les ha entregado otra mirada sobre sus propias fuentes de trabajo.

El proyecto se enmarca en el programa global 5by20,  iniciativa desarrollada por Coca-Cola en alianza con ONU Mujeres, que busca generar el empoderamiento económico de las mujeres en el mundo a lo largo de la cadena de valor, fijando como meta apoyar a cinco millones de emprendedoras para el 2020.