Si puedes conseguir una Coca-Cola en cualquier parte del mundo, ¿por qué no las medicinas contra el Sida, la Malaria o la Tuberculosis? Con esa premisa como leit motiv, la Compañía se propuso utilizar sus canales de distribución en pos de una causa humanitaria.

De la mano del Sistema Coca-Cola, conformado por la Compañía más sus socios embotelladores en todo el mundo, y en colaboración con diversos socios claves del sector público y privado, se pretende llegar a una generación libre de VIH a través de una innovadora iniciativa: el proyecto Última Milla.

Todo comenzó en 2010. En el marco de una reunión de la Clinton Global Initiative The Coca-Cola Company, el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria y la Fundación Bill & Melinda Gates se comprometieron a trabajar en conjunto para conseguir medicamentos –como antiretrovirales- y llevarlos a los lugares donde más los necesiten.

Fuente: Canal de Youtube Coca-Cola Journey España

Algunos años antes, la Compañía ya había ofrecido su flota de camiones para el transporte hacia áreas rurales de mosquiteros contra la malaria o de preservativos para prevenir el VIH, pero estos planes eran mucho más ambiciosos y pretendían aprovechar el conocimiento y experiencia del sector privado para enfrentar desafíos del sector público.

Ese mismo año se lanzó Última Milla. El foco inicial fueron los países africanos y se eligió a Tanzania como nación piloto, para la entrega de medicamentos imprescindibles y acercarlos hasta la "última milla" del continente, es decir, a las comunidades más remotas.

La gracia de esta asociación es que aprovecha los conocimientos logísticos y el manejo de la cadena de suministros de Coca-Cola, la misma que permite llevar bebidas a todos los rincones del mundo, para repartir remedios. “Estamos compartiendo la esencia de nuestro modelo de negocio para ayudar al sector público a operar más eficazmente”, explica Adrian Ristow, director del proyecto. Por ejemplo, en el caso de Tanzania, se ha rediseñado el sistema de distribución y se logró aumentar la disponibilidad de medicamentos hasta en un 30% en aquellos centros de salud en los que se implementaron los avances. Hoy esas medicinas se distribuyen directamente a más de 5.500 centros de forma eficaz.

Ante el éxito inicial, Última Milla se extendió a Ghana en 2013 y un año después a Mozambique, Nigeria, Sudáfrica y Suazilandia. En junio de 2014, las empresas involucradas se comprometieron a invertir más de 21 millones de dólares para exportar la iniciativa a 10 países africanos para el 2020. En esa expansión también se involucraron la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Instituto de Salud Global de la Universidad de Yale y la Fundación de Medio Ambiente y Tecnología Global.

Aunque Última Milla es un proyecto global, cada país presenta realidades únicas y propuestas individuales. Por ejemplo, en Suazilandia, el trabajo está enfocado en mejorar el tratamiento y la prevención del VIH/Sida; en Mozambique, los esfuerzos se centran  en actualizar el sistema de distribución y suministro, mientras que en Nigeria se busca que los equipos de refrigeración de las vacunas sean más eficaces. "Son nuestros socios donantes los que fijan qué clase de fármacos se deben repartir, junto con los expertos en salud de los gobiernos locales”, señala Ristow.

Para que la operación funcione correctamente, se contrata a “consultores”, muchos de los cuales son ex empleados o trabajadores jubilados de Coca-Cola, que están entre 12 y 18 meses traspasando su conocimiento a las administraciones de cada país. Una labor clave, porque una cosa es desarrollar buenas prácticas y otra implementarlas, personalizarlas y hacerlas duraderas.

Según Ristow, el proyecto Última Milla refleja el compromiso de la empresa con la sociedad, resumido en la expresión Me, We, World. "Tenemos mucho que ofrecer como negocio, y una de nuestras mayores fortalezas es la capacidad de llevar Coca-Cola a todos los lugares del planeta. Al compartir la esencia de lo que nos hace exitosos en la erradicación del VIH/SIDA, podemos hacer una contribución significativa. Y esa es una tremenda oportunidad de usar las prácticas empresariales para dejar huella en la lucha contra esta epidemia”.