Desarrollar un amplio portafolio de opciones para los consumidores y reducir el azúcar agregado en las bebidas para ofrecer cada vez más alternativas bajas y sin calorías. Ese es el desafío y la meta de Coca-Cola Chile, siguiendo la tendencia que la Compañía adoptó, a nivel global, a partir del año 2015.

Para lograrlo, en los últimos dos años en nuestro país se han reformulado 32 bebidas, se han retirado del mercado 10 mil 700 toneladas de azúcar a la fecha y este año se proyecta quitar 23 mil más. Este esfuerzo ha permitido que el 60% del portafolio en Chile sea bajo o sin calorías.

En este contexto, hay una marca que ha sido protagonista indiscutida de este cambio: Coca-Cola Zero, que sólo en 2016 tuvo un crecimiento de un 27%, lo que significa que hoy una de cada cuatro Coca-Colas disponibles corresponde a esta alternativa.

Este éxito responde a varias decisiones de negocio. La más importante de ellas es la llamada estrategia de “Marca Única”, que significó uno de los cambios más trascendentes de la Compañía y tuvo a Chile como el primer país de Latinoamérica para su implementación. A partir de esta nueva visión de negocios comenzaron a notarse los cambios que buscaban promover las variedades bajas y sin calorías, aumentar su disponibilidad y simplificar la elección de los consumidores. La idea era extender el concepto de Marca Única con un cambio en los canales de distribución, una nueva estrategia publicitaria y una identidad gráfica distinta, a partir de la cual las diferentes opciones de Coca-Cola empezaron a compartir una identidad común, con mayor promoción y disponibilidad de todas las variedades y un rojo icónico común en los envases.


 

El mismo sabor

Había que partir por aumentar la cobertura de las opciones Light y Zero. Sólo en esta última variedad la cobertura en los canales tradicionales llegó al 83%. Gracias a ello, ocho de cada diez almacenes hoy tiene disponible una Coca-Cola Zero; y en supermercados la cobertura ya alcanzó el ciento por ciento.

Cuando ya estaba resuelta la disponibilidad, vino el segundo desafío: extender el consumo de bebidas sin azúcar para llegar a un segmento que no estaba acostumbrado a consumirlas. La idea era invitarlos a probar y, para eso, se distribuyeron un millón de samplings a lo largo del país en puntos como ferias libres, terminales de buses y almacenes de barrio. Los resultados fueron tan exitosos, que fue precisamente en estos segmentos donde la opción Zero aumentó más su cobertura, alcanzando un 60%.

Dejar su negro riguroso y abrirse al icónico rojo de Coca-Cola sólo trajo resultados positivos para Coca-Cola Zero, que se ha transformado en la opción con las mayores tendencias de crecimiento en la Compañía y seguirá por muchos años refrescando a los consumidores como una burbujeante y saludable alternativa.